Examen resuelto de la asignatura Historia de la Filosofía de la PAU Andalucía 2026
Consulta el examen resuelto de historia de la Filosofía de la PAU Andalucía 2026 con PDF y soluciones.

PRUEBA DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD Y PRUEBA DE ADMISIÓN
ANDALUCÍA, CEUTA, MELILLA y CENTROS en MARRUECOS
CURSO 2025-2026
HISTORIA DE LA FILOSOFÍA
Parte I
Realice una disertación de carácter filosófico que dé respuesta a la siguiente cuestión:
¿Es el pluralismo un obstáculo o una condición imprescindible para la verdad y la justicia?
Extensión: hasta 400 palabras.
Parte II
Texto 1
El hombre loco saltó hacia ellos y los fulminó con la mirada. «¿Dónde se ha ido Dios?», gritó. «¡Os lo voy a decir! ¡Lo hemos matado vosotros y yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos! Pero ¿cómo hemos hecho esto? ¿Cómo pudimos vaciar el mar? ¿Quién nos dio la esponja para borrar todo el horizonte? ¿Qué hicimos al desatar esta Tierra de su Sol? ¿Hacia dónde va ella ahora? ¿Adónde vamos? ¿Alejándonos de todos los soles? ¿No estamos cayendo continuamente? ¿Hacia atrás, hacia un lado, hacia delante, hacia todos los lados? ¿Existe todavía un arriba y un abajo? ¿No estamos vagando como a través de una nada infinita? ¿No nos roza el soplo del vacío? ¿No hace ahora más frío que antes? ¿No cae constantemente la noche, y cada vez más noche? ¿No es preciso, ahora, encender linternas en pleno día? ¿No oímos aún nada del ruido de los sepultureros que entierran a Dios? ¿No percibimos aún nada de la podredumbre divina? — ¡también los dioses se pudren! ¡Dios ha muerto! ¡Dios sigue muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado!
Friedrich Nietzsche, La gaya ciencia, § 125.
Cuestión 1ª: Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto elegido.
Cuestión 2ª: Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o autora correspondiente.
Cuestión 3ª: Compare cómo se ha abordado en una corriente filosófica de otra época el problema planteado en el texto y confróntelo con el pensamiento de un autor o una autora de esa época.
Texto 2
Mas, aunque este sea un estado de libertad; no es, sin embargo, un estado de licencia. Pues, aunque, en un estado así, el hombre tiene una incontrolable libertad de disponer de su propia persona o de sus posesiones, no tiene, sin embargo, la libertad de destruirse a sí mismo, ni tampoco a ninguna criatura de su posesión, excepto en el caso de que ello sea requerido por un fin más noble que el de su simple preservación. El estado de naturaleza tiene una ley de naturaleza que lo gobierna y que obliga a todos; y la razón, que es esa ley, enseña a toda la humanidad que quiera consultarla que, siendo todos los hombres iguales e independientes, ninguno debe dañar a otro en lo que atañe a su vida, salud, libertad o posesiones.
Locke, Segundo Tratado del Gobierno Civil, capítulo 2, § 6.
Cuestión 1ª: Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto elegido.
Cuestión 2ª: Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o autora correspondiente.
Cuestión 3ª: Compare cómo se ha abordado en una corriente filosófica de otra época el problema planteado en el texto y confróntelo con el pensamiento de un autor o una autora de esa época.
Solución propuesta del examen
Parte I. Disertación filosófica
¿Es el pluralismo un obstáculo o una condición imprescindible para la verdad y la justicia?
El pluralismo puede parecer un obstáculo para la verdad y la justicia porque introduce desacuerdo, conflicto de valores y diversidad de interpretaciones. Sin embargo, una sociedad sin pluralismo corre un riesgo mayor: confundir la verdad con la imposición de una sola voz y la justicia con la obediencia a un poder dominante. Por ello, el pluralismo no debe entenderse como relativismo absoluto, sino como una condición imprescindible para buscar racionalmente la verdad y construir instituciones justas.
En primer lugar, la verdad necesita contraste. Si solo se permite una opinión, no hay auténtica investigación, sino dogma. La historia de la filosofía muestra que el conocimiento avanza mediante discusión crítica: Sócrates interrogaba las falsas certezas; Kant defendía el uso público de la razón; y la ciencia moderna se basa en la revisión de hipótesis. El pluralismo permite detectar errores, corregir prejuicios y someter las ideas a examen. No garantiza por sí solo la verdad, pero crea las condiciones para aproximarse a ella.
En segundo lugar, la justicia exige reconocer la dignidad de personas distintas. En sociedades complejas conviven diferentes creencias religiosas, morales, políticas y culturales. Pretender eliminar esa diversidad suele conducir al autoritarismo. Desde una perspectiva democrática, la justicia no consiste en imponer una concepción única del bien, sino en establecer reglas comunes que permitan la convivencia entre ciudadanos libres e iguales. Autores como Rawls han defendido precisamente que una sociedad justa debe organizarse teniendo en cuenta el pluralismo razonable.
Ahora bien, el pluralismo tiene límites. No toda opinión es aceptable por el simple hecho de existir. Las ideas que niegan la dignidad humana, justifican la violencia o destruyen las condiciones del diálogo no pueden situarse al mismo nivel que las posiciones compatibles con la convivencia democrática. Por tanto, el pluralismo necesita criterios racionales, derechos fundamentales e instituciones que protejan la deliberación pública.
En conclusión, el pluralismo no es un obstáculo para la verdad y la justicia, sino una condición necesaria para ambas. Sin pluralismo, la verdad degenera en dogma y la justicia en imposición. Pero el pluralismo solo cumple esa función si se orienta por la razón, el respeto a los derechos y la búsqueda común de una convivencia justa.
Parte II. Texto 1: Friedrich Nietzsche, La gaya ciencia
Cuestión 1ª. Ideas y problema filosófico fundamentales del texto
El texto pertenece al célebre pasaje de “la muerte de Dios” de La gaya ciencia. La idea principal es que la cultura occidental ha perdido el fundamento religioso y metafísico que durante siglos había dado sentido a la vida, a la moral y al conocimiento. Nietzsche no está afirmando simplemente que Dios no exista, sino que la creencia en Dios ha dejado de ser el centro efectivo de la cultura europea.
El “hombre loco” anuncia que “Dios ha muerto” y añade: “nosotros lo hemos matado”. Esto significa que la propia evolución de la razón, la ciencia, la crítica histórica y la modernidad ha destruido la confianza en el mundo trascendente. La humanidad moderna ha erosionado las bases de la fe tradicional, pero todavía no ha asumido las consecuencias de ese hecho.
Las imágenes del texto expresan la magnitud del acontecimiento: “vaciar el mar”, “borrar todo el horizonte”, “desatar esta Tierra de su Sol”. Todas ellas indican la pérdida de orientación. Si Dios era el fundamento absoluto del sentido, la verdad y la moral, su muerte deja al ser humano ante el vacío, la desorientación y el nihilismo.
El problema filosófico fundamental es, por tanto, el problema del nihilismo: ¿qué ocurre cuando desaparecen los valores absolutos que daban sentido a la existencia? Nietzsche plantea que la muerte de Dios provoca una crisis radical, porque ya no hay un orden objetivo garantizado por una instancia superior. El ser humano debe afrontar la tarea de crear nuevos valores.
El texto no debe leerse como una simple defensa del ateísmo. Su alcance es más profundo: anuncia una ruptura histórica en la cultura occidental. La cuestión decisiva ya no es solo si Dios existe, sino cómo puede vivir el ser humano cuando han caído los fundamentos tradicionales de la moral y de la verdad.
Cuestión 2ª. Relación con la filosofía de Nietzsche
El texto se relaciona directamente con el núcleo de la filosofía de Nietzsche: la crítica a la metafísica occidental, al cristianismo, a la moral tradicional y al nihilismo.
Nietzsche considera que la filosofía occidental, desde Platón, ha despreciado el mundo sensible y cambiante en favor de un mundo verdadero, eterno y superior. El cristianismo habría heredado esta estructura platónica al situar el sentido de la vida en un más allá. Para Nietzsche, esta visión niega la vida, el cuerpo, el devenir, los instintos y la afirmación de la existencia terrenal.
La “muerte de Dios” significa la caída de ese mundo suprasensible. Ya no hay fundamento trascendente para la moral, la verdad o el sentido. Pero esta muerte produce un peligro: el nihilismo. El nihilismo aparece cuando los valores supremos pierden validez y el ser humano siente que nada tiene sentido.
Nietzsche distingue entre un nihilismo pasivo y un nihilismo activo. El nihilismo pasivo se limita a lamentar la pérdida de sentido y cae en la resignación. El nihilismo activo, en cambio, destruye los valores decadentes para abrir la posibilidad de crear otros nuevos. Esta segunda vía conecta con la figura del superhombre, que no busca fundamentos exteriores, sino que afirma la vida y crea valores propios.
También se relaciona con la voluntad de poder, entendida como impulso fundamental de expansión, interpretación y creación. Para Nietzsche, la vida no es obediencia a valores fijos, sino fuerza creadora. Por eso su filosofía propone una transvaloración de todos los valores: superar la moral de esclavos, basada en la culpa, el resentimiento y la negación de la vida, para afirmar una moral creadora, vital y aristocrática.
Así, el texto expresa uno de los momentos decisivos del pensamiento nietzscheano: el diagnóstico de la crisis de Occidente y la exigencia de una nueva creación de sentido tras el hundimiento de los viejos valores.
Cuestión 3ª. Comparación con una corriente filosófica de otra época
El problema del fundamento de la verdad y la moral puede compararse con la filosofía medieval cristiana, especialmente con Tomás de Aquino.
Para Tomás de Aquino, Dios es el fundamento último del ser, de la verdad y del bien. Su pensamiento integra la filosofía aristotélica con la doctrina cristiana. La realidad posee un orden racional porque ha sido creada por Dios, y la razón humana puede conocer parte de ese orden. La ley natural expresa la participación de la criatura racional en la ley eterna. Por tanto, la moral tiene un fundamento objetivo: el bien humano se vincula con la naturaleza racional creada por Dios.
Desde esta perspectiva, Dios no es solo objeto de fe, sino garantía metafísica del orden del mundo. La verdad se entiende como adecuación del entendimiento a la realidad, y esa realidad está sostenida por Dios. La justicia, a su vez, remite a un orden moral objetivo.
Nietzsche rompe radicalmente con esta concepción. Para él, la idea de Dios forma parte de una tradición metafísica que ha negado la vida. La moral cristiana no sería expresión de un orden natural querido por Dios, sino una construcción histórica nacida del resentimiento de los débiles frente a los fuertes. Donde Tomás ve fundamento, Nietzsche ve ficción decadente. Donde Tomás ve ley natural, Nietzsche ve interpretación moral impuesta.
La diferencia esencial está en que Tomás defiende una visión teleológica y objetiva del mundo, mientras que Nietzsche sostiene que no existen valores absolutos dados desde fuera de la vida. Para el pensamiento medieval, la pérdida de Dios supondría la pérdida del fundamento del ser y del bien. Para Nietzsche, esa pérdida es dolorosa, pero también liberadora: permite superar el nihilismo mediante la creación de nuevos valores.
En conclusión, Tomás de Aquino representa una filosofía del fundamento trascendente; Nietzsche, una filosofía de la sospecha y de la creación tras la caída de ese fundamento.
Parte II. Texto 2: Locke, Segundo Tratado del Gobierno Civil
Cuestión 1ª. Ideas y problema filosófico fundamentales del texto
El texto de Locke pertenece al Segundo Tratado del Gobierno Civil y expone su concepción del estado de naturaleza. La idea principal es que el estado de naturaleza es un estado de libertad, pero no de licencia. Los seres humanos son libres e iguales, pero esa libertad está limitada por la ley natural.
Locke sostiene que cada persona tiene libertad para disponer de sí misma y de sus posesiones, pero no tiene derecho a destruirse ni a dañar a otros. La razón enseña que todos los hombres son iguales e independientes y que nadie debe perjudicar a otro en su vida, salud, libertad o posesiones.
La idea secundaria más importante es la identificación entre razón y ley natural. La ley natural no depende de una autoridad política positiva, sino que puede ser conocida por la razón. Esa ley obliga a todos antes de la existencia del Estado.
El problema filosófico fundamental es el fundamento de los derechos naturales y del poder político legítimo. Locke se pregunta cómo puede justificarse la autoridad política si los seres humanos son libres e iguales por naturaleza. Su respuesta es que el poder político solo es legítimo si protege los derechos naturales: vida, libertad y propiedad.
El texto también plantea una concepción limitada de la libertad. Ser libre no significa poder hacer cualquier cosa, sino actuar dentro de los límites de la ley natural. Por eso Locke rechaza tanto el absolutismo como la anarquía. El estado de naturaleza no es un caos moral, porque está regulado por la razón, pero sí tiene inconvenientes: falta una autoridad común que interprete y aplique la ley de manera imparcial.
En suma, el texto defiende una teoría liberal del poder político: los individuos poseen derechos previos al Estado, y el gobierno solo se justifica como instrumento para protegerlos.
Cuestión 2ª. Relación con la filosofía de Locke
El texto expresa los elementos centrales del liberalismo político de Locke: estado de naturaleza, ley natural, derechos naturales, propiedad, consentimiento y gobierno limitado.
Locke parte de una concepción del ser humano como sujeto libre e igual. A diferencia de Hobbes, no considera que el estado de naturaleza sea necesariamente una guerra de todos contra todos. En él existe una ley natural accesible por la razón, que obliga a respetar la vida, la libertad y los bienes de los demás. Sin embargo, el estado de naturaleza presenta problemas prácticos: cada individuo es juez de su propia causa, lo que puede generar inseguridad y conflictos.
Para superar esos inconvenientes, los individuos establecen un pacto o contrato social. Pero ese pacto no supone entregar todos los derechos al soberano, sino crear una comunidad política destinada a proteger los derechos naturales. El poder político nace del consentimiento de los gobernados y queda limitado por la finalidad para la que fue creado.
La propiedad ocupa un lugar central en Locke. Aunque Dios habría dado la tierra en común a los hombres, cada individuo se apropia legítimamente de bienes cuando mezcla su trabajo con ellos. El trabajo es, por tanto, el fundamento de la propiedad privada. Más adelante, la aparición del dinero permite ampliar la acumulación de propiedades, siempre dentro de un marco de consentimiento.
Locke defiende también la división de poderes, especialmente entre poder legislativo y ejecutivo, y sostiene que el legislativo debe actuar conforme al bien público. Si el gobierno vulnera los derechos naturales o actúa de forma arbitraria, el pueblo conserva el derecho de resistencia o rebelión.
El texto se relaciona, por tanto, con la crítica lockeana al absolutismo y con la defensa de un Estado liberal, representativo y limitado. La autoridad política no procede del derecho divino de los reyes, sino del consentimiento racional de individuos libres e iguales.
Cuestión 3ª. Comparación con una corriente filosófica de otra época
El problema del origen y legitimidad del poder político puede compararse con el pensamiento de Aristóteles, en la filosofía antigua.
Aristóteles sostiene que el ser humano es por naturaleza un animal político. La polis no surge simplemente de un pacto entre individuos aislados, sino del desarrollo natural de la sociabilidad humana. Primero aparece la familia, después la aldea y finalmente la ciudad, que permite alcanzar la vida buena. Para Aristóteles, la comunidad política es natural porque solo en ella el ser humano puede realizar plenamente su racionalidad y su virtud.
Locke, en cambio, parte del individuo como sujeto de derechos naturales anterior al Estado. La sociedad política no es natural en el mismo sentido aristotélico, sino fruto de un acuerdo racional para proteger derechos. El Estado no tiene como finalidad principal formar ciudadanos virtuosos, sino garantizar la vida, la libertad y la propiedad.
También difieren en la concepción de la igualdad. Aristóteles acepta jerarquías naturales y justifica la esclavitud en ciertos casos, desde presupuestos propios de su época. Locke, aunque su pensamiento histórico tuvo límites, formula una igualdad natural básica entre los hombres: nadie posee por naturaleza autoridad política sobre otro.
En cuanto a la justicia, Aristóteles la vincula con el bien común y con la distribución proporcional según mérito. Locke la relaciona con el respeto a los derechos naturales y con la protección de la propiedad. Así, el enfoque aristotélico es teleológico y comunitario, mientras que el lockeano es contractualista e individualista.
En conclusión, Aristóteles entiende la política como culminación natural de la vida humana orientada al bien común; Locke la entiende como una institución creada por consentimiento para proteger derechos previos. Ambos consideran que la vida política necesita normas racionales, pero difieren radicalmente en el punto de partida: la comunidad en Aristóteles, el individuo libre e igual en Locke.
Nota final
Estas soluciones han sido elaboradas con ayuda de la Inteligencia Artificial y deben entenderse como una propuesta orientativa de resolución.
También te puede interesar: Examen resuelto de la asignatura Historia de España de la PAU Andalucía 2026 y Examen resuelto de la asignatura Lengua Castellana y Literatura II de Selectividad Andalucía 2026.
Sigue leyendo
- Examen resuelto de la asignatura Inglés (Acceso) de la PAU Andalucía 2026
- Examen resuelto de la asignatura Geografía de la PAU Andalucía 2026
- Examen resuelto de la asignatura Historia del Arte de la PAU Andalucía 2026
Temas relacionados: Exámenes resueltos · PAU



