Radiografía del teletrabajo en España en 2025
Claves sobre Radiografía del teletrabajo en España en 2025 con contexto y puntos principales del artículo.

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InfoJobs presenta la V Radiografía del teletrabajo en España (septiembre 2025), un estudio que combina encuestas CAWI a 4.656 personas de la población activa y a 1.502 empresas, junto con analítica de vacantes publicadas entre enero y agosto de 2025.
Termómetro 2024–2025: cuánto se teletrabaja y cómo evoluciona
El teletrabajo en España ofrece dos fotografías complementarias. Por un lado, la EPA del INE cerró 2024 con un 7,8% de teletrabajo habitual y más de 3,32 millones de personas teletrabajando de forma habitual u ocasional (más del 15% de la población ocupada). Por otro, la encuesta a población ocupada sitúa 2025 en el 25%: una de cada cuatro personas ocupadas afirma teletrabajar, con estabilización en torno a ese nivel tras las oscilaciones pospandemia. En Europa, España sigue por debajo de los países más teleintensivos, aunque la brecha se ha estrechado respecto a los años inmediatamente posteriores a la pandemia.
Claves rápidas: estabilización en torno al 25% entre ocupados; repunte del teletrabajo habitual en 2024; brecha con la UE moderada pero persistente.
Quién teletrabaja: perfil sociolaboral y educativo
Formación, ocupación e ingresos
El teletrabajo se concentra en perfiles con mayor cualificación y contenido digital del trabajo. Tienen más presencia quienes cuentan con educación universitaria (en torno al 27%) y FP de Grado Superior (15%). Por ocupación, destacan técnicos y profesionales de nivel medio y profesionales científicos e intelectuales. Entre los trabajadores TIC, la mayoría teletrabaja al menos parte de la semana. También hay sesgo por renta: en hogares con 3.000 € netos o más, la tasa de teletrabajo es claramente superior a la de los tramos de ingresos bajos. En términos demográficos, es más frecuente entre mujeres y en grandes ciudades (≥100.000 habitantes) que en municipios pequeños.
Implicación laboral ante cambios de política
El vínculo entre flexibilidad y retención es claro: el 43% de quienes teletrabajan buscaría otro empleo si su empresa volviera a la presencialidad total; solo una minoría sería indiferente. Entre medias, una parte relevante permanecería intentando negociar compensaciones (por ejemplo, una subida salarial), y otra se quedaría aun con menor motivación. La conclusión operativa es directa: tocar a la baja las condiciones de teletrabajo eleva el riesgo de rotación.
Oferta de empleo: cuánto teletrabajo aparece en las vacantes
Volumen y tendencia
Entre enero y agosto de 2025, el 12% de las vacantes publicadas incluía alguna modalidad de teletrabajo (187.906 puestos). Es un 19% menos que en el mismo periodo de 2024, pese a una oferta total similar, lo que sugiere un ajuste relativo del remoto en nuevas vacantes. Aun así, el volumen triplica 2019, lo que confirma que el teletrabajo se ha consolidado como opción estructural del mercado.
Contrato, formación y experiencia
• Tipo de contrato: en las vacantes con teletrabajo predomina el indefinido (en torno al 51%). El temporal ronda el 19%, el trabajo autónomo cae respecto a 2024 y el tiempo parcial supone cerca del 8%.
• Formación solicitada: FP/ciclos (alrededor del 30%) y universitarios (23%) concentran más de la mitad de las vacantes con remoto; el resto se reparte entre estudios básicos y bachillerato.
• Experiencia: la mediana está en 1–2 años (≈46%); un tercio de las ofertas no exige experiencia previa; los tramos de 3–4 años y más de 5 años pesan bastante menos.
Distribución territorial
La oferta con teletrabajo se concentra en Madrid (≈40%), seguida de Cataluña (≈19%) y Andalucía (≈11%). En términos provinciales, Madrid y Barcelona lideran en volumen absoluto, reforzando el peso de los grandes hubs urbanos en el empleo remoto, tanto por densidad empresarial como por especialización sectorial.
Sectores: dónde pesa más —y dónde menos— el remoto
En volumen absoluto, “Comercial y ventas” e “Informática y telecomunicaciones (IT)” concentran cerca de dos de cada cinco vacantes con opción remota. Sin embargo, en peso relativo dentro del propio sector, IT es la referencia: alrededor del 68% de sus vacantes ofrecen teletrabajo, muy por delante de Legal (≈58%) y Finanzas y banca (≈52%). En el otro extremo, turismo y restauración, profesiones y oficios, y sanidad y salud apenas incorporan esta modalidad (≈1%), debido a la naturaleza eminentemente presencial de sus tareas.
Puestos con mayor potencial remoto
El ranking por puestos confirma dos motores del teletrabajo: operaciones a distancia (teleoperación, comercial, inmobiliario) y ocupaciones digitales. Hasta agosto de 2025 se publicaron más de 26.000 vacantes con remoto para teleoperación, cerca de 9.700 para delegado/a comercial y unas 8.300 para agente inmobiliario/a. Entre los puestos con mayor porcentaje de remoto destacan profesor/a particular online (alrededor del 98% de sus vacantes), analista IT (≈87%), desarrollador/a backend (≈90%), consultor/a TIC (≈79%), full stack (≈75%), frontend (≈78%) y abogado/a (≈75%). Las ocupaciones basadas en conocimiento codificable, interacción digital y/o servicios profesionales son las que más capitalizan el trabajo a distancia.
| Puesto | Peso de vacantes con teletrabajo |
|---|---|
| Profesor/a particular online | 98% |
| Desarrollador/a backend | 90% |
| Analista IT | 87% |
| Consultor/a TIC | 79% |
| Abogado/a | 75% |
El tamaño de la empresa también influye
Aproximadamente el 62% de las vacantes con teletrabajo procede de compañías de más de 50 empleados, algo lógico por su mayor peso en la oferta total. Ahora bien, en proporción a su propia actividad, las pymes de menos de 50 empleados publican más vacantes con remoto (≈13%) que las grandes (≈11%). Interanualmente, ambas reducen el peso del teletrabajo en su mix (de 16% a 13% en pequeñas; de 14% a 11% en grandes), lo que refuerza la idea de cierta “normalización” tras el impulso de 2020–2022.
Preferencias y dinámicas: cuándo y por qué se vuelve a la oficina
Motivaciones de presencialidad
Entre quienes teletrabajan, los principales motivos para acudir a la oficina son: petición de la empresa o del responsable directo; socialización con compañeros; y reuniones de equipo presenciales. Con menor peso aparecen las reuniones con clientes o proveedores, los eventos corporativos y las tareas o presentaciones que requieren presencialidad. Evitar distracciones en el hogar apenas figura entre las razones principales, lo que sugiere que el retorno es más organizativo y relacional que productivo en sentido estricto.
Valor percibido de las reuniones presenciales
Comparadas con las reuniones online, las presenciales refuerzan el sentido de pertenencia, mejoran el clima y la participación, y ayudan a resolver conflictos. En cambio, una minoría considera que sean más ejecutivas o más breves. La palanca diferencial reside más en cohesión y cultura que en eficiencia operativa.
Qué hacen las empresas: adopción, horizonte y fricciones
Nivel de adopción y modelo
En 2025, alrededor del 46% de las empresas ofrece teletrabajo (ligero repunte frente a 2024, por debajo de 2023 y muy lejos del pico de 2022). Se impone el modelo híbrido: el remoto 100% desciende (≈11%) mientras el híbrido gana terreno (≈35%). A seis meses vista, cuatro de cada cinco compañías prevén mantener sus condiciones; una minoría planea ampliarlas, reducirlas o eliminarlas. La señal principal es de estabilidad con sesgo a la continuidad del modelo mixto.
Gestión de equipos: balance de impactos
El balance es matizado. Un 31% afirma que el teletrabajo simplifica la gestión de personas; un 27% no observa impacto; y un 42% percibe mayores dificultades. Entre estas, los focos principales son la reducción de la comunicación espontánea, el debilitamiento de relaciones y la falta de comunicación no verbal. También aparecen más necesidades de seguimiento de productividad y una percepción de vínculo más débil entre empleado y empresa. La infrautilización de instalaciones preocupa mucho menos que las fricciones relacionales y de coordinación.
Implicaciones prácticas (derivadas de los datos)
• Talento y retención: con un 43% dispuesto a cambiar de empleo si se suprime el remoto, mantener y clarificar políticas híbridas se vuelve crítico para roles escasos (IT, legal, finanzas). No es solo un “beneficio”, sino un factor de permanencia.
• Diseño de vacantes: en sectores teleintensivos, el remoto es ya una expectativa base. En comercial/ventas conviene explicitar qué partes del ciclo son presenciales, qué métricas de desempeño se usarán y la cadencia de reuniones físicas.
• Equidad y acceso: la mayor presencia de titulados superiores y perfiles técnicos sugiere que ampliar habilidades digitales (y rediseñar procesos) puede abrir opciones remotas a ocupaciones intermedias.
• Gestión y cultura: para mitigar la menor comunicación espontánea, conviene estructurar rituales síncronos (presenciales o virtuales), clarificar reglas de colaboración asíncrona y entrenar a mandos en comunicación digital.
• Territorio y captación: con Madrid como gran polo del remoto en vacantes, las empresas fuera de los hubs pueden usar el teletrabajo como ventaja competitiva para ampliar su pool de talento y mejorar tiempos de cobertura.
• Pymes vs. grandes: aunque las grandes concentran volumen, las pymes muestran mayor proporción de vacantes con remoto. Hay margen para convertir esa apertura en una propuesta de valor diferencial (flexibilidad real, procesos livianos, liderazgo cercano).
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