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Fecha: 4 septiembre, 2026
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Cómo empezar a preparar una oposición desde cero: qué hacer las primeras semanas

Empezar una oposición no consiste en abrir el tema 1 y estudiar sin más. Te explicamos qué revisar primero, cuándo empezar con leyes, test y repasos, si merece la pena hacer resúmenes y cómo organizar tu primer mes.

Persona organizando temario y documentos al empezar a preparar una oposición

Has decidido opositar, has elegido un proceso y ahora llega una duda bastante menos sencilla de lo que parece: ¿qué haces mañana cuando te sientes a estudiar?

Puedes empezar a leer leyes, hacer resúmenes, comprar un temario, buscar test, descargar exámenes anteriores o esperar a que empiece la academia. Si además tienes varios meses por delante, es fácil perder las primeras semanas preparando materiales y horarios sin saber todavía cómo será realmente el examen.

El orden importa.

Antes de estudiar un tema entero necesitas conocer qué exige tu oposición, qué partes tendrás que preparar y cómo van a evaluarte. A partir de ahí puedes montar un sistema sencillo y corregirlo con datos reales de tus primeras semanas.

Antes de estudiar, abre la convocatoria

Tu primer documento de estudio no debería ser un resumen ni un manual de academia. Deberían ser las bases de la convocatoria que estás preparando o, si todavía no se ha publicado la siguiente, las últimas bases disponibles del mismo proceso como referencia provisional.

Busca al menos:

  • el programa o temario oficial;
  • cómo serán los ejercicios;
  • cuánto dura cada prueba;
  • si los ejercicios son eliminatorios;
  • cómo se puntúan;
  • si hay penalización por respuestas incorrectas;
  • qué normativa o materias aparecen en el programa;
  • y qué requisitos debes cumplir.

No des por hecho que conoces el examen porque otra persona prepare «la misma oposición». Las reglas concretas salen de las bases correspondientes.

Las diferencias entre procesos pueden ser importantes. Hay convocatorias con un único ejercicio dividido en varias partes y otras con varios ejercicios independientes. También puede establecerse que el órgano de selección publique posteriormente criterios de corrección o valoración. Por eso el tipo de examen debe condicionar desde el principio la forma de estudiar.

Si todavía estás buscando procesos a los que puedas presentarte, antes de comprar materiales consulta nuestra guía sobre a qué oposiciones te puedes presentar y cómo encontrar las que encajan contigo. A qué oposiciones me puedo presentar

El Punto de Acceso General dispone además de un buscador oficial de convocatorias de empleo público con filtros por ámbito geográfico, Administración, titulación y otros criterios.

Haz un mapa del programa antes de empezar por el tema 1

Una vez localizadas las bases, convierte el programa en algo que puedas manejar.

No hace falta diseñar todavía un calendario para seis meses. Empieza por identificar los bloques.

Por ejemplo:

Bloque Contenido Tipo de trabajo
Organización administrativa Legislación y conceptos Estudio + recuperación + test
Procedimiento Normativa Estudio + preguntas + supuestos si procede
Materia específica Temario propio del cuerpo Depende de la prueba
Ofimática Uso de aplicaciones / conocimientos informáticos Práctica y preguntas
Psicotécnicos Aptitudes Entrenamiento frecuente

La tabla es solo un ejemplo. Tu oposición puede tener una estructura completamente distinta.

Lo importante es detectar desde el principio que no todos los bloques se preparan igual.

Una ley, una prueba práctica de informática, un psicotécnico y un ejercicio de desarrollo exigen trabajos diferentes. Si conviertes todo el programa en una colección de temas para leer y subrayar, puedes estar dejando sin entrenar parte del examen.

¿Empiezo estudiando las leyes?

Si tu programa contiene legislación, puedes empezar a trabajarla desde el principio. Pero eso no significa abrir una ley cualquiera y memorizar artículos en orden.

Primero relaciona cada norma con el programa oficial.

Después comprueba qué exige el examen.

En un test puede ser importante distinguir entre plazos, competencias, excepciones o formulaciones muy parecidas. En un supuesto tendrás que reconocer además cuándo se aplica una regla. Y en un ejercicio de desarrollo tendrás que recuperar y ordenar la información sin respuestas delante.

Por eso tampoco hay una respuesta universal a «¿me tengo que aprender las leyes de memoria?».

Comprender y memorizar no son alternativas excluyentes. La precisión que necesitas depende de la materia y del tipo de prueba. Lo explicamos con más detalle en nuestra guía sobre si hay que memorizar las leyes palabra por palabra para una oposición. ¿Hay que memorizar las leyes para una oposición?

Durante las primeras semanas te interesa empezar a identificar:

  • conceptos que debes comprender bien;
  • datos que requieren precisión;
  • plazos;
  • órganos y competencias;
  • excepciones;
  • y puntos en los que sueles confundirte.

Una primera lectura puede servir para entender la estructura. Después necesitas volver sobre el contenido y comprobar qué puedes recordar sin tener el texto delante.

¿Debo hacer resúmenes de todos los temas?

No por sistema.

Hacer un resumen puede ayudarte cuando necesitas reorganizar un material extenso, reducirlo o construir una versión adaptada a un ejercicio concreto. También puede obligarte a decidir qué información es principal y cómo se relacionan los apartados.

El problema aparece cuando resumir se convierte en el objetivo.

Puedes dedicar horas a dejar unos apuntes impecables y descubrir después que apenas has practicado recuperar la información sin mirarlos.

Antes de resumir un tema pregúntate para qué necesitas ese resumen.

Si ya tienes un material suficientemente claro, quizá te resulte más útil convertir parte del tiempo en:

  • preguntas;
  • esquemas hechos de memoria;
  • tarjetas o listas de conceptos cuando tengan sentido;
  • test;
  • ejercicios prácticos;
  • repasos;
  • o simulaciones del ejercicio real.

Si tu oposición incluye un ejercicio de desarrollo, el resumen sí puede tener una función específica: preparar una versión del tema que puedas reconstruir y escribir dentro del tiempo disponible. En ese caso conviene diseñarlo pensando en la prueba, no simplemente intentando reducir páginas. Consulta nuestra guía sobre cómo preparar un tema de desarrollo en una oposición. Cómo preparar un tema de desarrollo

¿Qué hago si todavía no tengo el temario de la academia?

No necesitas dejar la preparación parada.

Conviene distinguir entre el programa oficial, que delimita las materias de la oposición, y el temario desarrollado que puedes utilizar para estudiarlas.

No siempre existe un manual oficial preparado tema por tema. Las bases pueden publicar un programa y tendrás que apoyarte después en legislación, documentación institucional, materiales propios, academia o editorial, según el proceso.

Si todavía estás esperando los materiales de una academia puedes aprovechar ese tiempo para:

  1. estudiar las bases;
  2. ordenar el programa;
  3. localizar la legislación citada;
  4. buscar exámenes anteriores;
  5. identificar las partes que requieren práctica;
  6. comprobar qué materiales oficiales existen;
  7. y empezar por contenidos cuya fuente tengas clara.

Lo que conviene evitar es construir por tu cuenta decenas de temas completos sin saber después si encajan con el material y el método que vas a utilizar.

Si tienes dudas sobre qué documentos son oficiales y cuáles son materiales de preparación, consulta dónde conseguir el temario de una oposición y qué es oficial y qué no. Dónde conseguir el temario de una oposición

¿Merece la pena mirar exámenes anteriores desde el principio?

Sí, pero no para comprobar cuántas respuestas aciertas el primer día.

Un examen anterior puede enseñarte qué tendrás que ser capaz de hacer.

Revísalo antes de llevar meses estudiando y observa:

  • cómo están formuladas las preguntas;
  • qué grado de detalle aparece;
  • cuánto pesa cada bloque;
  • si hay ejercicios prácticos;
  • cuánto tiempo tienes;
  • qué errores penalizan, si así lo establecen las bases;
  • y qué habilidades necesitas además de conocer el contenido.

Después puedes hacer una primera prueba diagnóstica.

No importa demasiado que el resultado sea malo si todavía no has estudiado el programa. El objetivo es tener una referencia.

Guarda ese resultado y repite más adelante un ejercicio comparable. Entonces podrás observar si tu preparación está produciendo avances.

Busca preferentemente los ejercicios publicados por el organismo convocante o el tribunal. Los test creados por academias pueden servir para practicar, pero no sustituyen el examen oficial como referencia sobre el proceso.

¿Empiezo ya con los test aunque apenas sepa nada?

No hace falta esperar a terminar todo el temario.

Los test pueden introducirse pronto, siempre que entiendas para qué los estás utilizando.

Al principio pueden ayudarte a:

  • descubrir qué tipo de detalle se pregunta;
  • detectar confusiones;
  • recuperar información que acabas de estudiar;
  • familiarizarte con el formato;
  • y crear un registro de errores.

Lo que no conviene es convertir el porcentaje de aciertos de la primera semana en una medida de tus posibilidades de aprobar.

Todavía estás aprendiendo.

Además, hacer cientos de preguntas sin revisar los fallos sirve de poco. Cuando termines un test, dedica tiempo a averiguar por qué has fallado: desconocimiento, confusión entre conceptos, lectura precipitada, norma desactualizada o una excepción que no recordabas.

Ese registro de errores acabará diciéndote mucho más sobre tu preparación que el número bruto de preguntas realizadas.

¿Y si mi oposición tiene ofimática o una prueba práctica?

No la dejes necesariamente para el final.

Si una parte de la oposición exige ejecutar tareas, resolver ejercicios o manejar programas, necesitas práctica además de teoría.

Puedes utilizar las primeras semanas para conocer el formato y comprobar tu punto de partida.

Si, por ejemplo, una prueba exige conocimientos informáticos, no basta con concluir que «se te da bien el ordenador». Revisa qué establece el programa, cómo se ha evaluado anteriormente y qué nivel de precisión exige el ejercicio.

Lo mismo ocurre con psicotécnicos, supuestos, pruebas físicas, idiomas o ejercicios orales: cuando formen parte del proceso, deben aparecer en la preparación con tiempo suficiente para conocer tu nivel y entrenarlos.

No esperes a terminar el temario para repasar

Si estudias un tema el lunes y no vuelves a recuperarlo hasta dentro de dos meses, tendrás que reconstruir buena parte del trabajo.

Introduce repasos desde que ya exista algo que repasar.

No necesitas aplicar un calendario rígido idéntico para todas las materias. Puedes empezar de una forma sencilla:

  • contenido nuevo;
  • recuperación breve del contenido anterior;
  • algunas preguntas o un ejercicio;
  • revisión de errores.

Según avances tendrás más material anterior y tendrás que ajustar el reparto.

La parte importante es que el estudio no consista únicamente en avanzar páginas. Necesitas comprobar periódicamente qué sigues pudiendo recuperar.

Cuando ya tengas varias semanas de datos podrás construir una organización más estable. Para esa segunda fase tienes nuestra guía sobre cómo planificar el estudio de una oposición. Cómo planificar el estudio de oposiciones

¿Cuántas horas debería estudiar al empezar?

No decidas primero que necesitas estudiar cinco, seis u ocho horas al día y después intentes llenar ese tiempo.

Empieza calculando cuánto tiempo tienes de verdad.

Después observa cuánto trabajo puedes completar.

Durante las primeras semanas anota datos sencillos:

Qué registrar Ejemplo
Tiempo disponible 15 horas esta semana
Temas o bloques trabajados Temas 1 y 2
Repasos realizados 3 sesiones
Test o ejercicios 120 preguntas
Errores frecuentes Plazos y competencias
Trabajo pendiente Segundo repaso del tema 1

Con unas semanas de registro podrás estimar mejor tu ritmo.

No existe una cifra diaria que garantice aprobar. La cantidad necesaria depende del programa, el examen, tu nivel previo, el tiempo hasta la prueba y lo que consigas hacer durante esas horas.

Si esta es una de tus principales dudas, consulta cuántas horas hay que estudiar al día para aprobar una oposición. Cuántas horas estudiar al día para una oposición

¿Nueve meses son suficientes para preparar una oposición?

Nueve meses pueden ser mucho tiempo para una situación y poco para otra.

La cifra aislada no permite saberlo.

Para valorar si llegas necesitas conocer al menos:

  • cuánto programa tienes que preparar;
  • cómo son las pruebas;
  • cuál es tu nivel inicial;
  • cuántas horas puedes mantener cada semana;
  • cuánto tardas en trabajar una parte del programa;
  • cuánto contenido consigues conservar mediante repasos;
  • y cuánto necesitas mejorar en los ejercicios reales.

Por eso durante el primer mes interesa recoger información.

Imagina que después de cuatro semanas descubres que puedes trabajar dos temas por semana, mantener razonablemente los anteriores y reservar sesiones para test. Ya tienes una base con la que calcular.

Si descubres que cada tema te lleva mucho más de lo previsto y además no consigues incluir repasos, también has aprendido algo importante: el plan inicial necesita cambios.

No intentes responder «¿llego en nueve meses?» únicamente dividiendo el número de temas entre las semanas disponibles. Preparar una oposición incluye volver sobre lo estudiado y entrenar las pruebas.

¿Qué hago si la academia empieza dentro de varias semanas?

Empieza por lo que no depende de la academia.

Puedes llegar al primer día con bastante trabajo hecho sin adelantarte de manera desordenada:

1. Lee las bases completas

Marca programa, ejercicios, sistema de puntuación y cualquier condición que afecte a la preparación.

2. Ordena el programa

Separa legislación, materias específicas y partes prácticas.

3. Localiza fuentes

Comprueba qué normas y documentos necesitas y qué material oficial está disponible.

4. Mira uno o varios exámenes anteriores

Necesitas saber hacia qué tipo de ejercicio estás estudiando.

5. Empieza con un bloque controlado

Elige contenido cuya fuente sea clara y prueba un sistema sencillo de estudio y recuperación.

6. Registra cuánto tardas

Así podrás ajustar después el ritmo propuesto por la academia a tu disponibilidad real.

7. Apunta tus dudas

Cuando empiecen las clases podrás preguntar cuestiones concretas sobre materiales, actualización, profundidad del programa o estrategia para cada ejercicio.

No necesitas pasar esas semanas diseñando el sistema perfecto. Necesitas llegar con una idea bastante más clara del proceso que vas a preparar.

Un plan sencillo para tus primeras cuatro semanas

Si partes completamente de cero, puedes utilizar este esquema como punto de partida.

Semana 1: entiende la oposición

Objetivo: saber exactamente qué estás preparando.

Haz estas tareas:

  • leer las bases;
  • localizar el programa;
  • identificar todos los ejercicios;
  • buscar exámenes anteriores;
  • separar los bloques;
  • reunir las fuentes principales;
  • y calcular tus horas disponibles.

Todavía no necesitas un calendario para todo el año.

Semana 2: empieza a estudiar y mide

Elige uno o dos bloques y empieza.

Registra cuánto tardas en:

  • estudiar contenido nuevo;
  • volver sobre él;
  • responder preguntas;
  • y corregir errores.

Tu objetivo no es avanzar todo lo posible. Es descubrir cuánto trabajo cabe realmente en una semana normal.

Semana 3: añade recuperación y práctica

Ya tienes contenidos anteriores.

Vuelve sobre ellos sin limitarte a releerlos. Intenta reconstruir conceptos, responder preguntas, rehacer esquemas o resolver ejercicios según tu tipo de oposición.

Mantén además contenido nuevo.

Semana 4: revisa el sistema

Mira qué ha ocurrido durante el mes.

Pregúntate:

  • ¿he avanzado por el programa?
  • ¿recuerdo razonablemente lo estudiado en las primeras semanas?
  • ¿estoy practicando el tipo de ejercicio que tendré?
  • ¿qué tareas están consumiendo más tiempo del esperado?
  • ¿estoy haciendo apuntes que después no utilizo?
  • ¿qué errores se repiten?
  • ¿mi horario es sostenible?

Ahora sí tienes información para diseñar una planificación más seria.

Si además tienes que compaginar la preparación con una jornada laboral, la distribución cambia bastante. En ese caso puede ayudarte nuestra guía sobre cómo estudiar una oposición si trabajas a jornada completa. Cómo preparar una oposición si trabajas

Errores que pueden hacerte perder el primer mes

Comprar materiales antes de comprobar el programa

Un temario puede estar bien elaborado y aun así no corresponder exactamente con la convocatoria que vas a preparar.

Comprueba primero las bases.

Hacer apuntes durante semanas sin recuperar nada

Escribir y subrayar pueden formar parte del estudio. El problema aparece cuando nunca compruebas qué recuerdas sin mirar el material.

Esperar a «saber bastante» para ver el examen

Míralo antes. Necesitas conocer la meta desde el principio.

Intentar crear el horario perfecto

Durante la primera semana todavía no sabes cuánto tardas en estudiar un tema ni cuánto repaso necesitarás.

Haz un plan provisional y corrígelo.

Dejar toda la práctica para el final

Si tu oposición tiene test, supuestos, informática, desarrollo u otras pruebas específicas, empieza a familiarizarte con ellas antes de terminar el programa.

Acumular materiales

Tres temarios, cinco canales, decenas de PDFs y cientos de test no forman automáticamente una buena preparación.

Define una fuente principal para estudiar y utiliza el resto cuando solucionen una necesidad concreta.

Qué deberías tener claro al terminar el primer mes

No necesitas haber avanzado una cantidad espectacular de temas.

Sí deberías poder responder con bastante más precisión a estas preguntas:

  • qué entra;
  • cómo será el examen;
  • de qué materiales vas a estudiar;
  • cuánto trabajo eres capaz de hacer por semana;
  • cómo vas a repasar;
  • cómo vas a practicar los ejercicios;
  • qué partes te cuestan más;
  • y qué tienes que cambiar durante el siguiente mes.

Ese es el verdadero objetivo de las primeras semanas: pasar de «quiero preparar esta oposición» a tener una preparación que ya produce información sobre tu progreso.

A partir de ahí podrás ajustar horas, ritmo y materiales con más criterio.

Y recuerda que cualquier consejo general tiene un límite: los requisitos, el programa, las pruebas, los criterios de evaluación y el resto de condiciones concretas deben comprobarse siempre en las bases y publicaciones oficiales de tu proceso selectivo.

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