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Fecha: 12 agosto, 2026
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Educación prepara una reforma de las oposiciones docentes: estos son los cambios que plantea

Educación ha abierto la negociación para reformar las oposiciones docentes. Los cambios afectarían a temarios, pruebas, méritos y fase de prácticas, pero todavía no existe un nuevo sistema aprobado.

Educación prepara una reforma de las oposiciones docentes estos son los cambios que plantea

El Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes ha abierto la negociación para reformar el sistema de acceso a la función pública docente. Sobre la mesa están los temarios, las pruebas de la oposición, el baremo de méritos y la fase de prácticas.

El proceso acaba de empezar. No existe todavía una reforma aprobada, ni una fecha de entrada en vigor, ni un nuevo sistema de oposiciones que pueda darse por definitivo.

El punto de partida es un documento de trabajo del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes presentado en el Grupo de Trabajo 2 de la reforma de la profesión docente, dedicado a los sistemas selectivos, el ingreso en la función docente, la tutorización de las prácticas y los temarios.

El documento figura expresamente como borrador, por lo que sus propuestas no constituyen todavía una reforma aprobada.

Los sindicatos participantes confirman que la negociación se retomará a partir de septiembre. STEs-i, por ejemplo, señala que el grupo de trabajo se constituyó formalmente el 30 de julio y que deberá analizar tanto los modelos de ingreso como la iniciación y tutorización del profesorado.

Qué quiere cambiar el Ministerio

La reforma afectaría al Real Decreto 276/2007, la norma estatal que regula actualmente el ingreso, los accesos y la adquisición de nuevas especialidades en los cuerpos docentes.

El reglamento lleva vigente desde 2007, aunque ha sufrido distintas modificaciones. Sigue estableciendo buena parte de la estructura sobre la que las comunidades autónomas desarrollan sus convocatorias de oposiciones docentes.

El documento presentado por Educación plantea trabajar en cuatro grandes áreas:

  • actualización de los temarios;
  • modificación de las pruebas;
  • revisión del baremo de méritos;
  • cambios en la fase de prácticas.

Por ahora hablamos de propuestas sobre las que habrá que negociar, no de las reglas que se aplicarán necesariamente en las próximas oposiciones.

Nuevos temarios para las oposiciones docentes

Uno de los cambios más previsibles es la actualización de los temarios.

El Ministerio plantea revisar los contenidos científicos, técnicos y culturales de las distintas especialidades y reforzar las didácticas específicas y las competencias profesionales docentes.

También propone estudiar la incorporación de un bloque de contenidos comunes relacionados con cuestiones presentes en el trabajo cotidiano del profesorado, entre ellas:

  • sistema educativo y currículo competencial;
  • programación;
  • metodologías didácticas;
  • evaluación;
  • acción tutorial;
  • inclusión educativa;
  • innovación e investigación educativa.

La actualización responde a un problema conocido por los opositores: buena parte de los temarios tienen su origen en normas y programas elaborados hace décadas.

STEs-i considera precisamente la actualización de los temarios una de las demandas históricas pendientes y reclama además que su desarrollo se publique oficialmente.

Pero todavía falta conocer algo fundamental: cuáles serán esos nuevos temarios, cuántos temas tendrá cada especialidad y cuándo empezarían a utilizarse.

La primera prueba también podría cambiar

El reglamento vigente establece que la fase de oposición consta, con carácter general, de dos pruebas eliminatorias.

La primera debe demostrar los conocimientos específicos de la especialidad. La segunda comprueba la aptitud pedagógica y el dominio de las técnicas necesarias para ejercer la docencia.

Educación quiere revisar la primera prueba en varios aspectos.

Entre las cuestiones que plantea estudiar figuran el formato de realización de la parte teórica, los procedimientos de corrección y el tratamiento de los supuestos prácticos y las aplicaciones didácticas según la especialidad.

También podría cambiar un elemento muy conocido por cualquier opositor docente: el número de temas que se extraen al azar para que el candidato elija cuál desarrolla.

El Ministerio vincula esa posible modificación a la extensión que finalmente tengan los nuevos temarios.

Por tanto, tampoco puede afirmarse todavía que vaya a aumentar o disminuir el número de temas disponibles en el sorteo.

Más peso para demostrar que se sabe enseñar

Uno de los apartados más interesantes del documento afecta a la segunda prueba.

Actualmente esta prueba está destinada a comprobar la aptitud pedagógica del aspirante. El Real Decreto 276/2007 establece que consiste en presentar una programación didáctica y preparar y exponer oralmente una unidad didáctica.

El Ministerio quiere revisar esta parte para adaptarla al modelo curricular derivado de la LOMLOE y poder evaluar mejor las competencias profesionales docentes.

Eso podría llevar a valorar de manera más explícita aspectos relacionados con la enseñanza competencial y con situaciones próximas a las que se producen realmente en un aula.

El planteamiento apunta hacia una oposición algo menos centrada exclusivamente en demostrar conocimientos y más interesada en comprobar qué sabe hacer el aspirante con ellos cuando tiene que enseñar.

[Inference] El alcance de este cambio puede ser bastante mayor que el de una simple actualización de temarios. Si termina trasladándose a criterios concretos de evaluación, obligaría también a cambiar la forma en la que muchos aspirantes preparan la segunda prueba.

Pero todavía no conocemos ni el formato de esa futura prueba ni cómo se puntuarían las nuevas competencias.

¿Cambiará el baremo de méritos?

También está en revisión la fase de concurso.

El reglamento vigente establece que se valoren los méritos de los aspirantes e incluye expresamente la formación académica y la experiencia docente previa.

La propuesta del Ministerio plantea estudiar cómo reconocer mejor otros méritos relacionados con la adquisición de competencias profesionales docentes.

Entre los ámbitos mencionados aparecen la formación, la investigación, la innovación y la práctica docente vinculada al modelo curricular competencial.

Esto no significa que vaya a desaparecer el peso de la experiencia docente ni que conozcamos ya un nuevo baremo.

No se han presentado nuevas puntuaciones ni porcentajes.

Ese detalle es especialmente importante porque cualquier modificación relevante del baremo puede alterar la posición relativa de aspirantes con perfiles muy diferentes: interinos con muchos años de experiencia, recién titulados con buen expediente o docentes con formación adicional.

Hasta que aparezca una propuesta concreta no es posible saber quién ganaría o perdería peso en el nuevo modelo.

Las prácticas ya existen: lo que se plantea es reforzarlas

Algunas informaciones sobre la reforma pueden dar la impresión de que el Gobierno quiere introducir por primera vez unas prácticas tutorizadas después de aprobar la oposición.

No es así.

La fase de prácticas ya forma parte del sistema vigente.

El Real Decreto 276/2007 establece que los aspirantes seleccionados realicen un periodo de docencia directa en centros públicos bajo la tutoría de profesores experimentados.

Su duración debe ser superior a un trimestre y no puede superar un curso escolar. Al terminar, el aspirante es evaluado como «apto» o «no apto».

Lo que propone ahora el Ministerio es revisar esa fase: su duración, las funciones de las personas que participan, los procedimientos de mentoría y tutorización y su sistema de evaluación.

El objetivo declarado es reforzar su utilidad para comprobar la aptitud docente y mejorar la incorporación profesional de quienes consiguen plaza.

Aquí también ha aparecido ya uno de los primeros puntos de conflicto.

STEs-i reclama distinguir entre las prácticas universitarias, la incorporación del profesorado interino novel y las prácticas que realizan quienes ya han superado el concurso-oposición. El sindicato rechaza que la reforma termine generando una especie de «MIR educativo» que prolongue innecesariamente el acceso de docentes que ya cuentan con años de experiencia.

También está sobre la mesa cómo se corrigen los exámenes

Hay otra cuestión que merece atención y que trasciende el documento inicial del Ministerio: la objetividad de las pruebas.

STEs-i ha aprovechado el inicio de la negociación para reclamar criterios de corrección más homogéneos, publicación de rúbricas, mayor información para el aspirante y reglas comunes sobre cuestiones como las penalizaciones ortográficas.

El debate no es nuevo.

En Infoposiciones.net ya analizamos, por ejemplo, el uso de plicas y corrección anónima en las oposiciones docentes, una fórmula adoptada en algunos procesos para intentar reducir la identificación del aspirante durante la corrección.

Si la reforma quiere modificar en profundidad el modelo de selección, la forma de evaluar y corregir los ejercicios probablemente será una parte tan relevante como los propios temarios.

¿Afectará a las próximas oposiciones docentes?

Por ahora no hay base para afirmarlo.

El 30 de julio se constituyó el grupo de trabajo y los sindicatos indican que la negociación continuará a partir de septiembre.

Todavía tienen que concretarse las propuestas, negociarse con los representantes del profesorado y abordar la modificación del Real Decreto 276/2007.

Las convocatorias que se estén desarrollando bajo la normativa actualmente vigente no cambian por la existencia de este documento de trabajo.

Qué debería vigilar ahora un opositor

Para quien esté preparando una oposición docente, el anuncio es relevante pero todavía no justifica cambiar su preparación.

Las cuestiones que realmente habrá que seguir durante los próximos meses son bastante concretas:

  1. La publicación de una propuesta formal de modificación del Real Decreto 276/2007.
  2. Los nuevos temarios de cada cuerpo y especialidad.
  3. El formato definitivo de las pruebas.
  4. Los criterios con los que se evaluarán las competencias docentes.
  5. La posible modificación del baremo de méritos.
  6. El nuevo diseño de la fase de prácticas.
  7. Las disposiciones transitorias que determinen desde qué convocatoria se aplicaría el nuevo sistema.

Ese último punto será especialmente importante. Una reforma de esta magnitud necesitará determinar cómo se pasa del sistema actual al nuevo y qué ocurre con quienes llevan meses o años preparando los temarios vigentes.

Hasta entonces conviene diferenciar entre la reforma que Educación quiere negociar y la normativa que realmente está en vigor.

Fuentes