El Parlamento Europeo rebaja el temor a una destrucción masiva de empleo por la IA, pero alerta sobre los jóvenes
El Parlamento Europeo considera que la IA transformará más puestos de trabajo de los que sustituirá, aunque los empleos de entrada, las tareas administrativas y algunas regiones afrontan mayores riesgos. El resultado dependerá de la formación, la regulación y las decisiones de las empresas.

La inteligencia artificial cambiará más puestos de trabajo de los que eliminará, aunque sus efectos pueden concentrarse en los empleos de entrada, las tareas administrativas y determinadas regiones urbanas. Esa es la lectura principal de The debate on AI and jobs, un informe publicado en julio de 2026 por el Servicio de Estudios del Parlamento Europeo.
El documento, elaborado por Marketa Pape, revisa las principales investigaciones sobre inteligencia artificial y mercado laboral. Su conclusión matiza dos relatos enfrentados: ni existe todavía evidencia de una destrucción generalizada de empleo, ni puede darse por hecho que las ganancias de productividad beneficiarán automáticamente a todos los trabajadores.
Respuesta rápida
El informe del Parlamento Europeo llega a seis conclusiones principales:
- La IA generativa probablemente transformará más empleos de los que sustituirá por completo.
- La exposición técnica de una profesión no equivale a una previsión de despidos.
- Los primeros indicios de deterioro se concentran en algunos puestos administrativos y empleos cualificados de entrada.
- La adopción avanza más deprisa en las grandes empresas y en los sectores digitales y profesionales.
- La IA puede mejorar la productividad y la calidad del trabajo, pero también aumentar la vigilancia, la intensidad laboral y la pérdida de autonomía.
- El resultado dependerá de cómo las organizaciones rediseñen sus procesos, formen a sus plantillas y repartan las ganancias de productividad.
El briefing fue publicado el 9 de julio de 2026 con el número de documento PE 789.385. El Parlamento Europeo ofrece tanto la ficha oficial como el informe completo.
La exposición a la IA no permite calcular cuántos empleos desaparecerán
Buena parte de los estudios sobre IA y empleo empieza dividiendo cada profesión en tareas. Después calcula cuáles pueden ser ejecutadas, aceleradas o apoyadas por un sistema de inteligencia artificial.
El problema aparece cuando esa capacidad técnica se interpreta directamente como empleo en riesgo. Una herramienta puede ayudar a redactar informes, analizar datos o responder consultas sin asumir todas las funciones de un puesto.
El Parlamento Europeo distingue entre tres tipos de ocupaciones:
- Empleos aumentables: la IA apoya el criterio y la experiencia humana, como puede suceder en cirugía, justicia o consultoría.
- Empleos automatizables: una parte considerable de las tareas puede transferirse a sistemas automáticos, como en introducción de datos o atención básica al cliente.
- Empleos menos afectados: predominan las tareas físicas, presenciales o difíciles de digitalizar, como ocurre en parte de la agricultura y la construcción.
Dos profesiones con una exposición similar pueden seguir trayectorias muy distintas. Una puede mantener su plantilla y aumentar la producción; otra puede eliminar funciones y reducir contrataciones. También es posible que la empresa incorpore herramientas de IA sin cambiar de forma sustancial su organización.
Por eso, los cálculos de exposición sirven para localizar presiones potenciales, pero suelen sobreestimar el desplazamiento laboral cuando se presentan como previsiones de puestos destruidos.
Esta cautela coincide con el reciente marco de OpenAI sobre cómo la IA reorganizará el empleo europeo, que sitúa el cambio de tareas y procesos por delante de la sustitución completa de trabajadores.
El escenario de una sustitución masiva pierde fuerza
El informe recoge las previsiones más alarmistas difundidas durante los últimos meses: automatización acelerada de puestos de oficina, reducción de plantillas en grandes compañías y millones de trabajadores potencialmente afectados.
Sin embargo, la literatura económica ofrece resultados mucho menos uniformes. Una ocupación puede estar técnicamente expuesta y, pese a ello, mantener su nivel de empleo durante años por razones de coste, regulación, responsabilidad profesional o falta de preparación empresarial.
El estudio del Parlamento Europeo señala que la mayoría de las organizaciones todavía estaba en 2025 en fases de prueba o experimentación. Muchas inversiones perseguían mejoras parciales de productividad, sin rediseñar por completo los procesos de trabajo.
Este desfase ayuda a explicar por qué las capacidades de los modelos avanzan más rápido que sus efectos visibles sobre el mercado laboral.
El documento cita incluso estimaciones según las cuales el 58% de las horas trabajadas en Europa podrían automatizarse técnicamente con IA agéntica y robótica. Ese porcentaje mide viabilidad tecnológica, no adopción efectiva ni pérdida de puestos.
La diferencia es importante. Una empresa no automatiza una tarea solo porque pueda hacerlo. También debe comprobar que la herramienta funciona, cumple la normativa, se integra con sus sistemas y produce un ahorro superior a sus costes.
Los empleos de entrada aparecen como el punto más débil
La advertencia más clara del informe afecta a los trabajadores jóvenes y a quienes intentan conseguir su primera experiencia profesional.
La IA generativa ya puede realizar tareas que tradicionalmente se asignaban a perfiles junior:
- búsquedas documentales;
- preparación de primeros borradores;
- análisis inicial de datos;
- revisión de documentos;
- clasificación de información;
- elaboración de presentaciones;
- respuestas rutinarias a clientes.
Un profesional experimentado asistido por IA puede absorber parte de ese trabajo. La empresa conserva al perfil sénior, pero contrata a menos personas para aprender desde abajo.
El briefing recoge un estudio estadounidense según el cual el empleo de trabajadores de entre 22 y 25 años habría registrado una caída relativa del 16% entre finales de 2022 y septiembre de 2025 en las ocupaciones más expuestas. También reconoce que esta relación no prueba por sí sola que la IA sea la causa, porque la contratación junior ya se debilitaba antes y existe una fuerte correlación con el teletrabajo.
La cuestión de fondo va más allá de una reducción inmediata de plantilla. Si desaparecen las tareas mediante las que se adquiere experiencia, las empresas pueden tener dificultades posteriores para formar profesionales sénior.
El informe propone rediseñar los puestos iniciales en lugar de eliminarlos. La IA podría utilizarse como herramienta de aprendizaje, supervisión y práctica guiada.
Este riesgo también aparece en el análisis de Infoposiciones sobre la IA y el empleo en Europa hasta 2040, donde los jóvenes figuran entre los grupos con menos beneficios previstos si no se adoptan medidas específicas.
La evidencia europea todavía no muestra una caída general de la contratación
El informe cita un análisis de contrataciones en la Unión Europea publicado en 2026. Según sus resultados, las profesiones con mayor exposición a la IA no presentan una reducción de las contrataciones superior a la observada en otras ocupaciones.
Los puestos donde la IA complementa a los trabajadores muestran un comportamiento relativamente mejor. Además, desde 2023 se habrían creado más de 256.000 empleos relacionados con la inteligencia artificial en la UE, principalmente en ingeniería, dirección de IA e infraestructuras tecnológicas.
Estos datos contradicen una sustitución masiva e inmediata, pero no permiten descartar ajustes posteriores.
La contratación puede mantenerse mientras cambian otros indicadores:
- disminución de vacantes junior;
- aumento de productividad por trabajador;
- menor crecimiento salarial;
- concentración de tareas en menos personas;
- reducción de personal administrativo;
- más temporalidad o externalización;
- mayores exigencias para acceder a un puesto.
Por eso, observar únicamente el número total de empleos puede ocultar cambios importantes en la calidad, el acceso y la distribución del trabajo.
Las ocupaciones administrativas y femeninas tienen mayor exposición
Las oleadas anteriores de automatización afectaron con mayor intensidad a determinados trabajos manuales, industriales y ocupados mayoritariamente por hombres.
La IA generativa presenta un patrón diferente. Su capacidad para procesar lenguaje, documentos y datos aumenta la exposición de profesiones cualificadas y de numerosos puestos administrativos.
La Organización Internacional del Trabajo estima que uno de cada cuatro trabajadores en el mundo se encuentra en una ocupación con algún grado de exposición a la IA generativa. El 3,3% del empleo mundial entra en la categoría de mayor exposición. La proporción asciende al 4,7% entre las mujeres y baja al 2,4% entre los hombres, debido en parte a la presencia femenina en tareas administrativas y de oficina.
La OIT considera que la transformación de las ocupaciones es más probable que su automatización completa, porque la mayoría incluye funciones que siguen necesitando intervención humana.
La mayor exposición de las mujeres puede producir dos efectos distintos. Algunas trabajadoras podrían obtener mayores ganancias de productividad y acceso a tareas cualificadas. Otras pueden quedar más expuestas a la reducción de funciones rutinarias. El resultado dependerá de la complementariedad entre el sistema y la persona.
La IA también puede deteriorar las competencias
El uso de inteligencia artificial suele asociarse a ahorro de tiempo y productividad. El Parlamento Europeo incorpora un ángulo menos presente en otros informes: el riesgo de degradación de capacidades.
Delegar de forma habitual la búsqueda, la redacción o el análisis puede debilitar:
- el pensamiento crítico;
- la capacidad de revisar el propio razonamiento;
- la creatividad;
- el conocimiento práctico;
- la autonomía profesional.
La IA puede ampliar el conocimiento de trabajadores menos experimentados, permitiéndoles ejecutar tareas antes reservadas a especialistas. Pero una dependencia excesiva puede producir el efecto contrario: personas capaces de manejar una herramienta sin comprender bien el proceso ni detectar errores.
Esto cambia el tipo de competencia que necesitarán las empresas. Saber escribir instrucciones para una aplicación tiene un valor limitado si el trabajador no puede juzgar la respuesta.
La revisión, el criterio profesional, la comprensión del contexto y la capacidad de asumir responsabilidad ganarán peso. Esta conclusión coincide con el análisis de la OCDE sobre las competencias necesarias para trabajar con inteligencia artificial: la mayoría de los trabajadores no necesitará desarrollar modelos, pero sí entenderlos, utilizarlos y cuestionarlos.
La IA puede mejorar y empeorar la calidad del trabajo
El informe rechaza la idea de que una ganancia de productividad equivalga automáticamente a un empleo mejor.
Entre los efectos positivos identificados aparecen:
- reducción del tiempo dedicado a tareas repetitivas;
- trabajos más variados;
- mayor seguridad física;
- mejora de la calidad de algunos resultados;
- acceso a funciones antes reservadas a especialistas.
También identifica posibles efectos negativos:
- intensificación del ritmo de trabajo;
- menor autonomía;
- vigilancia constante;
- infrautilización de capacidades;
- carga psicológica;
- degradación profesional;
- dependencia de decisiones algorítmicas.
Los trabajadores suelen valorar mejor la IA cuando funciona como herramienta de apoyo que cuando se utiliza para asignar tareas, controlar tiempos o evaluar el rendimiento.
Esta diferencia será especialmente relevante en el desarrollo de la gestión algorítmica. Un asistente que ayuda a preparar un expediente no tiene el mismo efecto laboral que un sistema que decide la carga diaria, registra cada pausa y puntúa automáticamente al empleado.
Solo una de cada cinco empresas europeas utilizaba IA en 2025
La adopción empresarial crece, pero sigue estando muy concentrada.
Eurostat calcula que el 20% de las empresas de la UE con al menos diez trabajadores utilizó alguna tecnología de IA en 2025, frente al 13,5% registrado en 2024. La proporción alcanzó el 55% entre las grandes empresas, el 30% en las medianas y el 17% en las pequeñas.
Las tasas más altas se registraron en Dinamarca, Finlandia y Suecia. Rumanía, Polonia y Bulgaria se situaron en la parte baja.
La adopción también varía según el sector. La información y las comunicaciones encabezan el uso, seguidas por las actividades profesionales, científicas y técnicas. En el resto de los sectores, ninguna actividad superaba el 25% de empresas usuarias.
Las herramientas más extendidas analizan texto, generan lenguaje y producen código. Las principales barreras declaradas son la falta de conocimientos, las dudas jurídicas y las preocupaciones sobre protección de datos.
Estos datos muestran que el mercado laboral no recibe el impacto de la IA de manera simultánea. Los trabajadores de grandes compañías digitales pueden experimentar cambios rápidos, mientras otros sectores apenas han comenzado a utilizarla.
Las diferencias territoriales pueden aumentar
La IA generativa está alterando la geografía tradicional de la automatización.
La mecanización y la robotización afectaron con frecuencia a regiones industriales, zonas semiurbanas y territorios rurales. La IA generativa tiene mayor presencia inicial en ciudades donde se concentran empresas tecnológicas, servicios financieros y profesiones cualificadas.
Las regiones que reúnan capital, infraestructuras digitales, universidades y empresas capaces de adoptar IA pueden atraer empleo y productividad. Otras pueden perder oportunidades, aunque su exposición técnica inmediata sea menor.
El OECD Employment Outlook 2026 advierte de que las diferencias territoriales ya condicionan las oportunidades laborales, los salarios y la movilidad profesional. El análisis completo está disponible en el artículo La OCDE avisa: el empleo resiste, pero el lugar donde vives pesa cada vez más.
En España, este patrón puede reforzar la concentración de empleos digitales y profesionales en las grandes áreas metropolitanas, mientras las zonas con menos tejido tecnológico aprovechan más lentamente las nuevas inversiones.
Europa podría ganar empleo, pero el reparto sería desigual
El informe del Parlamento Europeo recoge una proyección de la Comisión Europea que contempla efectos positivos a largo plazo.
Según los escenarios analizados, la difusión de la inteligencia artificial y otras tecnologías digitales podría elevar el empleo europeo hasta alrededor de un 14% en 2040 en el escenario más favorable. Los resultados dependen de la movilidad laboral, la capacidad de adaptación y las políticas de formación.
La Comisión Europea sostiene que el empleo agregado podría crecer, pero los beneficios favorecerían principalmente a trabajadores cualificados, personas de edades centrales y regiones con mayor capacidad tecnológica. Los jóvenes, las personas con baja cualificación y los territorios más débiles quedarían más expuestos sin medidas de apoyo.
Un aumento agregado del empleo no resuelve el problema distributivo. Los puestos creados pueden aparecer en lugares, sectores y niveles profesionales distintos de aquellos donde se destruye trabajo.
Tampoco existe una conversión automática entre un puesto administrativo eliminado y una nueva vacante de ingeniería de IA.
El Foro Económico Mundial prevé creación y destrucción simultáneas
El Future of Jobs Report 2025 aporta otra perspectiva. El Foro Económico Mundial estima que las tendencias vinculadas específicamente a la IA y el procesamiento de información podrían crear unos 11 millones de empleos y desplazar alrededor de 9 millones hasta 2030.
El 40% de los empleadores encuestados esperaba reducir plantilla donde la IA permitiera automatizar tareas. A la vez, aumentaba con rapidez la demanda de conocimientos en IA, datos, ciberseguridad y alfabetización tecnológica.
Estas previsiones recogen las expectativas de las empresas, no resultados observados. Los empleadores pueden sobreestimar el rendimiento futuro de una tecnología o anunciar reducciones antes de comprobar si los sistemas alcanzan la productividad prometida.
Qué implica para trabajadores, empresas y servicios públicos de empleo
Para trabajadores
La prioridad debería ser identificar qué tareas de su ocupación son automatizables y cuáles dependen de criterio, responsabilidad o trato humano.
La formación útil no consiste en acumular cursos genéricos sobre herramientas. Conviene trabajar cuatro capacidades:
- uso práctico de IA en tareas reales;
- revisión y verificación de resultados;
- conocimiento profesional especializado;
- comunicación y toma de decisiones.
Las habilidades existentes no pierden todo su valor. El informe cita una estimación de McKinsey según la cual más del 70% de las competencias actuales se aplican tanto en tareas automatizables como en otras que no lo son. Cambiará la forma de utilizarlas.
Para empresas
Comprar licencias sin cambiar los procesos suele producir mejoras limitadas.
Las organizaciones deben decidir qué tareas automatizar, dónde mantener control humano, cómo medir los errores y qué parte del ahorro se dedica a formar a la plantilla.
La IA puede mejorar un puesto o vaciarlo de contenido. Esa diferencia no depende únicamente del modelo utilizado, sino del diseño del trabajo.
Para los servicios públicos de empleo
La orientación laboral necesita información más precisa sobre tareas y competencias.
Los servicios públicos deberían observar:
- vacantes junior;
- competencias pedidas en las ofertas;
- cambios salariales;
- horas trabajadas;
- movilidad entre ocupaciones;
- formación empresarial;
- uso de IA por sectores;
- diferencias provinciales y regionales.
También pueden utilizar la IA para mejorar la intermediación, siempre que los sistemas sean transparentes y mantengan supervisión profesional. En Infoposiciones hemos analizado cómo la inteligencia artificial está entrando en los servicios públicos de empleo.
La respuesta europea combina formación y regulación
El briefing repasa las principales normas y programas europeos relacionados con la IA en el trabajo:
- Reglamento General de Protección de Datos.
- Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial.
- Ley de Servicios Digitales.
- Directiva sobre trabajo en plataformas.
- Plan de Acción del Continente de la IA.
- Estrategia Apply AI.
- Unión de las Competencias.
- futura Academia Europea de Capacidades de IA.
La Directiva sobre trabajo en plataformas introduce garantías relacionadas con la gestión algorítmica, la supervisión humana y el uso de datos de los trabajadores. Su transposición nacional debe completarse antes del 2 de diciembre de 2026, según el informe.
El Consejo de la UE estima que Europa necesitará entre 6,2 y 7 millones de trabajadores vinculados a la IA en 2027 y que alrededor del 60% de la fuerza laboral requerirá alguna clase de competencia en esta materia.
Nota: esta última cifra incluye un concepto amplio de competencias de IA y no significa que el 60% de los trabajadores deba convertirse en especialista técnico.
Lo que el informe no puede asegurar todavía
El briefing reúne evidencia valiosa, pero reconoce varias limitaciones:
- La adopción empresarial aún se encuentra en una fase temprana.
- Exposición técnica y automatización efectiva no son equivalentes.
- Buena parte de los estudios se basa en escenarios o expectativas.
- Resulta difícil separar el efecto de la IA de otros cambios económicos.
- Los datos agregados pueden ocultar pérdidas sectoriales y locales.
- Las capacidades de los sistemas cambian más rápido que las estadísticas.
- El impacto de los agentes autónomos todavía no puede medirse con precisión.
Los datos disponibles describen señales iniciales. No permiten asegurar que la IA vaya a crear más empleo del que destruya ni que provoque una reducción masiva de puestos.
Una transformación con ganadores y perdedores
La aportación más útil del informe del Parlamento Europeo es que desplaza el debate desde el número total de empleos hacia la manera en que cambia el trabajo.
La IA puede ahorrar tiempo, ampliar capacidades y crear nuevas actividades. También puede cerrar vías de acceso para trabajadores jóvenes, reducir la autonomía y concentrar la riqueza en las empresas propietarias del capital tecnológico.
El efecto agregado puede parecer moderado mientras determinados colectivos soportan pérdidas importantes.
Por eso, las variables que deben vigilarse no son solo el empleo y el desempleo. También importan la contratación junior, la calidad del trabajo, los salarios, la movilidad profesional, la autonomía, el reparto de la productividad y las diferencias territoriales.
Fuente principal: Marketa Pape, The debate on AI and jobs, European Parliamentary Research Service, Parlamento Europeo, julio de 2026, documento PE 789.385.



