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4 marzo, 2026
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El SEPE invisible: por qué los desempleados no usan los servicios que pagan con sus impuestos

En los últimos años, el mercado laboral español ha mostrado una evolución positiva en términos agregados.

El SEPE invisible por qué los desempleados no usan los servicios que pagan con sus impuestos

En los últimos años, el mercado laboral español ha mostrado una evolución positiva en términos agregados. El número de ocupados ha alcanzado máximos históricos y la tasa de paro se sitúa en niveles cercanos al 10%, los más bajos desde la crisis financiera iniciada en 2008 según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).

Sin embargo, esta mejora macroeconómica convive con una realidad menos visible: el papel relativamente reducido que desempeñan los servicios públicos de empleo en la intermediación laboral efectiva entre empresas y trabajadores.

El organismo estatal responsable de coordinar el sistema —el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE)— afronta desde hace años limitaciones estructurales relacionadas con recursos humanos, organización administrativa y desarrollo tecnológico. Todo ello plantea una pregunta incómoda: por qué una parte significativa de los ciudadanos que buscan trabajo apenas utiliza el sistema público diseñado para ayudarles a encontrarlo.

Una intermediación pública con peso limitado

Diversos estudios del Observatorio de las Ocupaciones del SEPE y de la revista Cuadernos del Mercado de Trabajo coinciden en que la intermediación laboral gestionada directamente por los servicios públicos de empleo representa una parte relativamente pequeña del total de colocaciones que se producen cada año en España.

En términos generales, las colocaciones realizadas mediante ofertas de empleo gestionadas directamente por los servicios públicos de empleo suelen situarse en torno al 5-7% del total de contratos registrados. Esto no significa que el resto de empleos se obtenga necesariamente sin ningún tipo de intervención pública, pero sí indica que la mayoría de las vacantes se cubren a través de otros canales.

Entre los mecanismos más utilizados destacan:

  • portales privados de empleo en internet
  • redes profesionales y contactos personales
  • candidaturas directas a empresas
  • empresas de trabajo temporal
  • procesos de selección gestionados directamente por compañías o consultoras

El propio SEPE ha señalado en diversos análisis que muchas empresas prefieren publicar ofertas en plataformas privadas o recurrir a sus propias bases de datos de candidatos, lo que reduce el volumen de vacantes que llegan al sistema público.

Desempleo de larga duración y dificultades de inserción

Uno de los colectivos para los que el sistema público de empleo resulta especialmente relevante es el de los parados de larga duración, es decir, personas que llevan más de doce meses buscando trabajo.

Según los datos de la EPA y del Ministerio de Trabajo, este grupo representa aproximadamente entre el 35% y el 40% del total de personas desempleadas, lo que supone cerca de 900.000 personas en España.

Este perfil suele presentar mayores dificultades de reinserción laboral debido a factores como:

  • pérdida de contacto con el mercado de trabajo
  • desactualización de competencias profesionales
  • edad más elevada en comparación con otros desempleados
  • menor movilidad geográfica o sectorial

En estos casos, la orientación profesional individualizada y los itinerarios de inserción personalizados —funciones propias de los servicios públicos de empleo— adquieren especial importancia.

Un sistema con funciones cada vez más amplias

El SEPE y los servicios públicos de empleo autonómicos gestionan hoy un conjunto de funciones más amplio que hace dos décadas.

Entre sus responsabilidades se incluyen:

  • gestión de prestaciones y subsidios por desempleo
  • intermediación laboral entre empresas y trabajadores
  • orientación profesional
  • políticas activas de empleo
  • formación para el empleo
  • programas de garantía juvenil
  • coordinación del Sistema Nacional de Empleo junto con las comunidades autónomas

En la práctica, una parte significativa de los recursos del sistema se dedica a la gestión administrativa de prestaciones, una función esencial que absorbe gran parte de la capacidad operativa de las oficinas de empleo.

Limitaciones de personal y envejecimiento de la plantilla

Los sindicatos representativos del organismo —entre ellos CSIF, UGT o CCOO— han denunciado en distintas ocasiones la pérdida progresiva de efectivos en el SEPE durante la última década debido principalmente a jubilaciones y a una reposición insuficiente de plazas.

Según estimaciones sindicales, el organismo habría perdido alrededor de un tercio de su plantilla en los últimos diez años, lo que ha generado una presión creciente sobre el personal existente.

El envejecimiento de la plantilla es otro factor señalado con frecuencia. Una parte importante de los trabajadores del SEPE se encuentra en tramos de edad próximos a la jubilación, lo que plantea retos adicionales de relevo generacional y formación en nuevas herramientas digitales.

La transformación digital del sistema

En los últimos años el SEPE ha iniciado diversos proyectos de modernización tecnológica destinados a mejorar la gestión de prestaciones y la coordinación de los sistemas de información.

Uno de ellos es ALMA, una nueva plataforma informática destinada a renovar la gestión de expedientes de prestaciones y mejorar la interoperabilidad de los sistemas internos.

El proyecto forma parte de un programa más amplio de modernización digital del organismo financiado en parte con fondos europeos y adjudicado a empresas tecnológicas mediante procedimientos de contratación pública.

Durante su despliegue inicial se han registrado incidencias técnicas y retrasos en determinados procesos administrativos, lo que ha sido objeto de críticas por parte de sindicatos y trabajadores del organismo. El Ministerio de Trabajo ha señalado que estas incidencias forman parte del proceso habitual de implantación de sistemas complejos y que se están introduciendo mejoras progresivas.

Orientación laboral y nuevos modelos de atención

Uno de los ejes centrales de la Ley 3/2023, de 28 de febrero, de Empleo, es reforzar el modelo de acompañamiento personalizado a las personas desempleadas.

La norma plantea avanzar hacia un sistema basado en:

  • itinerarios personalizados de inserción
  • evaluación continua de las políticas activas
  • mayor cooperación entre administraciones
  • servicios específicos para empresas

El desarrollo de este modelo requiere reforzar la figura del orientador laboral, un perfil profesional que trabaja tanto en los servicios públicos de empleo como en entidades colaboradoras, fundaciones, organizaciones del tercer sector y empresas especializadas.

Diversos estudios del sector, como los elaborados por la Fundación Ergon, señalan que el colectivo de orientadores laborales en España es heterogéneo y está distribuido entre múltiples organizaciones públicas y privadas.

Los Centros de Orientación, Emprendimiento e Innovación (COE)

Dentro del proceso de reforma del sistema de empleo se ha creado una red de Centros de Orientación, Emprendimiento e Innovación para el Empleo (COE).

Estos centros, coordinados por el SEPE y gestionados en colaboración con las comunidades autónomas, tienen como objetivo:

  • experimentar nuevos modelos de orientación laboral
  • analizar tendencias del mercado de trabajo
  • desarrollar herramientas de diagnóstico profesional
  • mejorar la atención a empresas y emprendedores

La red está formada por alrededor de una veintena de centros distribuidos por las comunidades autónomas, concebidos como espacios de innovación y apoyo técnico al conjunto del sistema de empleo.

El papel creciente de las plataformas digitales

Mientras el sistema público evoluciona, el mercado de intermediación laboral se ha transformado profundamente debido a la digitalización.

En la actualidad, una parte importante de los procesos de selección se canaliza a través de:

Estas plataformas permiten a las empresas acceder a grandes bases de datos de candidatos y automatizar parte de los procesos de selección, lo que ha cambiado el papel tradicional de los intermediarios laborales.

El desafío de la transformación del empleo

El contexto económico y tecnológico también plantea nuevos retos para los servicios públicos de empleo.

Diversos estudios de organismos internacionales como la OCDE, la Comisión Europea o el Foro Económico Mundial señalan que una parte significativa de los empleos actuales podría verse transformada por la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial en las próximas décadas.

Este proceso no implica necesariamente la desaparición neta de puestos de trabajo, pero sí una transformación profunda de las competencias demandadas por las empresas.

En este escenario, los servicios públicos de empleo están llamados a desempeñar un papel clave en tres ámbitos:

  • recualificación profesional
  • orientación laboral a lo largo de la vida
  • adaptación de los trabajadores a nuevos sectores productivos

La estrategia de apoyo activo al empleo

Para abordar estos retos, el Gobierno aprobó la Estrategia Española de Apoyo Activo al Empleo 2025-2028, el principal instrumento de planificación de las políticas activas de empleo en España.

La estrategia establece objetivos en áreas como:

  • mejora de la empleabilidad
  • refuerzo de la intermediación laboral
  • atención personalizada a demandantes de empleo
  • servicios específicos para empresas
  • evaluación continua de resultados

El éxito de estas medidas dependerá en gran medida de la capacidad del sistema para mejorar sus recursos, modernizar sus herramientas tecnológicas y reforzar la cooperación entre el Estado y las comunidades autónomas.

Un sistema clave que aún busca su equilibrio

Los servicios públicos de empleo desempeñan una función esencial dentro del Estado del bienestar: garantizar que las personas que pierden su trabajo reciban protección económica y apoyo para volver al mercado laboral.

Sin embargo, la evolución del mercado de trabajo y la aparición de nuevos intermediarios digitales han reducido el peso relativo del sistema público en la intermediación directa de ofertas y demandas de empleo.

El reto para los próximos años consiste en reforzar su papel no solo como gestor de prestaciones, sino también como infraestructura pública de orientación, formación y transición profesional en un mercado laboral cada vez más cambiante.

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