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Fecha: 5 marzo, 2026
Etiqueta(s): Mercado laboral

Los jóvenes ya no quieren ser empleados: el giro generacional del mercado laboral

El 34,5% de los jóvenes de 15 a 21 años quiere crear su propia empresa, según el XI Informe Young Business Talents.

Los jóvenes ya no quieren ser empleados el giro generacional del mercado laboral

Una generación entera está redefiniendo qué significa triunfar profesionalmente. Y la respuesta, cada vez más, no pasa por fichar en una empresa.

El modelo laboral está cambiando. No como una tendencia difusa o una intuición de los orientadores de empleo, sino como un dato duro y cuantificado: el 34,5% de los jóvenes españoles de entre 15 y 21 años quiere emprender y crear su propia empresa, frente a solo un 12,5% que aspira a ser empleado por cuenta ajena.

Así lo revela el XI Informe Young Business Talents: La visión de los jóvenes, elaborado por ABANCA y Praxis MMT y publicado a principios de marzo de 2026 a partir de una muestra de más de 11.000 estudiantes de ESO, Bachillerato y FP encuestados entre septiembre y noviembre de 2025.

El dato es elocuente por sí solo, pero adquiere una dimensión aún mayor cuando se analiza por comunidades autónomas. En Madrid, el 35,1% prefiere emprender. En Cataluña, esa cifra sube hasta el 44,5%. En Murcia, el 32,9% quiere montar su propio negocio, frente a un escueto 10,6% que elegiría ser asalariado. El patrón se repite con ligeras variaciones en Castilla y León, Aragón, Navarra, Castilla-La Mancha y Valencia. No es una anomalía regional: es un fenómeno generacional de alcance nacional.

Por qué huyen del contrato laboral

Las motivaciones que los propios jóvenes declaran resultan reveladoras. Según el informe, la razón principal para elegir el emprendimiento es dedicarse a lo que realmente les apasiona (35%), seguida de ser su propio jefe (29,3%) y gestionar su tiempo sin depender de un horario de oficina (23,5%). No es una renuncia al trabajo duro: es una renuncia al trabajo impuesto.

Pero detrás de esa aspiración hay también una lectura del contexto. Nuño Nogués, director del informe, lo explica con claridad: «Su opinión responde en parte a factores como la inestabilidad internacional y las previsiones sobre los efectos de la Inteligencia Artificial en el empleo futuro; pero, sobre todo, a lo que ven a su alrededor: la actual situación laboral en España, con cifras de desempleo juvenil muy altas, por encima del resto de Europa». Aunque la tasa de paro juvenil cerró 2025 en el 23%, su mínimo histórico desde 2008, esa cifra sigue siendo más del doble que la media general del país. Para un joven en Andalucía, esa tasa llega al 31,73%.

El peso de la IA en el imaginario juvenil

La inteligencia artificial aparece como un factor de doble lectura. Por un lado, genera incertidumbre: los jóvenes perciben que muchos empleos tradicionales pueden desaparecer o transformarse radicalmente en los próximos años. Por otro, actúa como catalizador del emprendimiento: si las barreras de entrada para crear un negocio digital son cada vez menores gracias a las herramientas de IA, ¿por qué trabajar para otro?

Desde la UE, el análisis es más optimista: un informe de la Comisión Europea prevé que, en escenarios de adopción generalizada de IA, el empleo juvenil crecerá de forma significativa, especialmente en sectores tecnológicos y ecológicos emergentes. Pero esa proyección institucional choca con la percepción cotidiana de unos jóvenes que ven las transformaciones tecnológicas como una amenaza al empleo estable más que como una oportunidad dentro de estructuras corporativas.

Conscientes de la dificultad, pero decididos

Sería un error leer este dato como ingenuidad juvenil. El informe es claro al respecto: el 78% de los jóvenes considera que tener éxito emprendiendo es difícil o muy difícil. No idealizan el camino; simplemente consideran que merece más la pena intentarlo que acomodarse en un empleo que tampoco les garantiza estabilidad.

Los sectores donde más quieren emprender son el deporte, el comercio y la economía colaborativa. Y si en algún momento contemplaran entrar a trabajar en una empresa, sus condiciones serían claras: salario más alto (42%), estabilidad laboral (41,1%) y un ambiente de trabajo agradable (38,8%). El empleo asalariado no se descarta, pero se exige. Ya no es la opción por defecto.​ Si alguien sí quiere explorar esa vía, conviene empezar por entender qué portales de empleo usar según el tipo de trabajo que busca.

Una demanda de formación que el sistema no satisface

Otro hallazgo relevante del informe es la brecha entre lo que los jóvenes necesitan aprender y lo que el sistema educativo les ofrece. Casi el 90% considera necesaria la práctica en el aula para complementar la teoría, y más del 94% valora positivamente el uso de simuladores empresariales como herramienta formativa. El 88,4% de los jóvenes madrileños cree, además, que el emprendimiento y las finanzas deberían tener mayor peso en el currículo académico.

Esta demanda no es retórica: los jóvenes están pidiendo que el sistema educativo les enseñe a hacer cosas reales, no solo a memorizar conceptos.

Frente a eso, el aprendizaje informal está ocupando el espacio que la educación formal no cubre, a través de tutoriales de YouTube, hilos de Twitter/X y creadores de contenido en TikTok sobre marca personal y negocios online.

Opinión: un sistema que forma para un mercado que ya no existe

Los datos del XI Informe Young Business Talents no son solo un retrato de las aspiraciones juveniles. Son un espejo incómodo para el sistema educativo, el mercado laboral y las políticas de empleo en España.

Durante décadas, el contrato por cuenta ajena fue el horizonte natural al que apuntaba la formación reglada: estudia, consigue un título, busca un empleo. Ese relato se ha roto. No solo porque el mercado haya fallado a los jóvenes —una tasa de paro juvenil del 23% en el mejor año desde 2008 sigue siendo escandalosa— sino porque los propios jóvenes han dejado de creer en él como garantía de nada.

Lo que este informe muestra puede ser la respuesta racional de una generación que ha crecido viendo contratos precarios, empleos que desaparecen con la automatización y una brecha creciente entre formación y empleabilidad real.

Si el sistema no les ofrece estabilidad, ellos intentarán construirla solos.

El reto para orientadores, educadores y políticas públicas no es convencer a los jóvenes de que el empleo tradicional es mejor. Es ayudarles a emprender de forma más informada, con más herramientas y menos romanticismo. Porque el deseo está. Lo que falta es el andamiaje.

Fuentes: XI Informe Young Business Talents: La visión de los jóvenes (ABANCA / Praxis MMT, marzo 2026); Encuesta de Población Activa (INE, 2025); Portal EURES – Comisión Europea (febrero 2026).

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